Por Rocío Pastor Eugenio.
Ochenta minutos. Ése es el tiempo en el que la fusión entre flamenco, clásico, contemporáneo, duende, técnica, cante, música, percusión, silencio, tacones, violines, piano e incluso un acordeón que transporta al barrio de Montmartre.
Es Adalí, que llega con fuerza y garbo a los Teatros del Canal como estreno mundial y broche de oro a la VII edición de Suma Flamenca, dedicada en esta ocasión a la figura de la bailaora Blanca del Rey.
Así, mientras entre las bambalinas rechinan castañuelas, la más internacional de las pasiones reconocida a nuestro país se torna presente. El arte primitivo se combina elaborado, perfeccionado. La música, la danza y las entrañas se dan cita en un espectáculo completo y sorprendente.
La encargada de sacar adelante Adalí ha sido la galardonada con el Premio Nacional de Danza, Aida Gómez, bailarina, coreógrafa y directora junto con el gran compositor Juan Parrilla.
Junto a Aida en la danza, dos bailaores formados y llenos de genio y figura cuyas simples siluetas, en pose y a contraluz ya causan suficiente despliegue de personalidad y fuerza. En el baile, sobresalientes tacones y esculturas en equilibrio. Ellos son Christian Lozano y Eduardo Guerrero.
Cargado de expresividad y calidad artística, el ritmo frenético domina la escena. Cada uno de los 12 bailes representados por 14 profesionales, tres bailarines, ocho músicos y tres cantantes, se sucede de manera estudiada, perfecta. El juego con la iluminación, la escenografía, el vestuario y los colores llena de sensaciones unas tablas en las que el duende aparece de manera descarada.
Y es que el flamenco levanta pasiones, arranca el espíritu y planta el semblante. Un sentimiento que nace de las entrañas y aunque se vista de seda, se arranca desafiante en bulerías enroscándose por seguidillas a ritmo de palmeros y vítores acompasados.
Un arte en el que el pecho se eleva al cielo y los pies vuelan marcando compases imposibles.
Más Información
Suma Flamenca representará diversos espectáculos hasta el 30 de Junio.

tuve la suerte de estar allí y vivir la magia del espectáculo. aun me sigo emocionando al recordarlo…